¿Qué es la escritura terapéutica?

Para definir en qué consiste la escritura terapéutica, vamos a empezar hablando de la escritura en general, y de lo que engloba exactamente ese concepto.

Que es la escritura terapéutica

Muchas veces usamos indistintamente los términos «escritura» y «literatura», aunque en el fondo sabemos que no son sinónimos. Cualquier palabra que esté escrita forma parte del concepto de lo que es escritura. Simple, ¿verdad? Pero no toda palabra escrita constituye literatura.

Cuando hablamos de «escritura» podemos referirnos a los mensajes que escribimos en Whatsapp, al aviso que ha dejado el vecino del tercero en el portal, al cartelito que pega tu madre en la nevera diciendo que se ha acabado la leche… Y ninguno de estos mensajes escritos tiene ni la más mínima ínfula literaria.

En el colegio hemos estudiado que el origen de la palabra escrita marca el final de la Prehistoria y el inicio de la Historia. Es decir, en teoría la principal diferencia entre el hombre prehistórico y el hombre moderno es la capacidad de producir mensajes escritos. 

Evidentemente, esto no sucedió en un día, sino que la escritura tal y como la entendemos hoy en día fue el resultado de la evolución de los sistemas de signos que ya se utilizaban en la Prehistoria. Se calcula que los primeros signos gráficos que ya pueden considerarse escritura se produjeron hace unos 5.000 años. 

La escritura y la literatura

Y después de haber largado el rollo, vamos a lo que nos interesa. Teniendo en cuenta que al hablar de «escritura» en general estamos englobando cualquier tipo de palabra escrita, también se incluyen aquí los textos jurídicos, científicos, tecnológicos…

MANO ESCRIBIENDO

La literatura es, por lo tanto, una de tantas formas que adopta la palabra escrita. No cualquier producción escrita se considera literaria. Porque hacer literatura consiste en producir una forma de arte por medio de la expresión verbal. 

[INCISO: A veces se emplea la expresión «literatura científica», dando a entender que estamos tratando con textos no literarios, sino científicos. Así que, si los textos no son literarios, ¿por qué se le llama literatura? Probablemente aquí se esté utilizando el término «literatura» por «escritura», aunque habría que saber si los señores de la RAE están de acuerdo con esto.]

Por lo tanto, cuando hablamos de escritura como sinónimo de expresión literaria, en realidad deberíamos matizar de qué tipo de escritura estamos hablando. Por eso es frecuente encontrarnos con la expresión «escritura creativa» como sinónimo de producir un texto artístico por medio de la escritura.

En otras ocasiones, la escritura está al servicio de la temática sobre la que se escribe: derecho, biología, tecnología, psicología…

Y a eso vamos, a la escritura al servicio de la psicología. La palabra escrita también es un recurso que puede ayudarnos a sentirnos mejor con nosotros mismos. En este caso, estaríamos hablando de escritura terapéutica.

Escritura creativa y escritura terapéutica

Como acabamos de ver, cuando hablamos de escritura en general podemos estar refiriéndonos a cualquier tipo de disciplina. En mi caso, los dos tipos de escritura que más me interesan son:

:: la escritura creativa, o lo que es lo mismo, la escritura al servicio de la literatura.

:: la escritura terapéutica, o lo que es lo mismo, la escritura como vehículo para explorar tu mundo emocional.

La escritura terapéutica, herramienta para el crecimiento personal

Yo me interesé por la escritura terapéutica a partir del método El camino del artista de Julia Cameron, del que hablo en este otro artículo.

Una de las tareas diarias que hay que cumplir en este método consiste en escribir lo que ella llama las «páginas matutinas». Todas las mañanas, sin excepción, tienes que escribir tres páginas en forma de «escritura automática», sin preocuparte por la calidad literaria, faltas de ortografía ni nada más que escribir simplemente lo que se te pase por la cabeza.

A mí al principio esto me sonaba al típico diario de los 15 años, y me parecía, con todos mis respetos, una solemne chorrada. Con mucha reticencia empecé a escribir, aunque las primeras dos semanas me salté muchos días.

Lo extraño del caso es que empecé a notar que cada vez «necesitaba» más escribir mis pensamientos en mi libreta. Al levantarme, mientras salía el café iba a por mi libreta.

Y más curioso todavía, poco a poco empecé a sentir menos caos en mi cabeza. 

Escritura terapeutica

Entonces me empezó a llamar la atención el el fenómeno de las páginas matutinas. Y descubrí que el concepto de la escritura terapéutica es bastante reciente. El primero que introdujo el término de forma formal fue un psicólogo estadounidense seguidor de Carl Jung: Ira Progoff.

El padre de la escritura terapéutica: Ira Progoff

Progoff desarrolló el método llamado el «Diario Intensivo» o «Intensive Journal Workbook» en inglés, que es muy parecido a las páginas matutinas del método de Julia Cameron, pero con un formato más sofisticado. El Diario Intensivo hay que dividirlo en tres apartados diferentes de tu vida. Así te evitarás «divagar», y podrás estructurar mejor la naturaleza de los pensamientos, obsesiones y percepciones que te están asaltando.

Progoff

Fuente: Progoff Intensive Journal Program

Además de escribir el diario, Progoff propone diferentes ejercicios de escritura terapéutica que complementan la práctica habitual de la escritura en el diario. En su última versión del método, incluye también la meditación como complemento a las actividades escritas.

Mi práctica personal de la escritura terapéutica

Yo no soy psicóloga ni experta en las prácticas terapéuticas, sino todo lo contrario. Desde que he descubierto el poder que tiene este tipo de escritura, me he convertido en fan, adepta y casi yonki de la escritura terapéutica.

No sé si en este contexto es aplicable también el «efecto placebo». Lo digo porque quizás hay que dejar un margen a esta posibilidad por sentirme mejor desde que he puesto en práctica la escritura terapéutica.

Desde este apartado de mi blog, simplemente deseo compartir tanto ejercicios prácticos como teorías y otros descubrimientos que voy haciendo sobre este arte fascinante de escribir como práctica terapéutica.

¿Y tú, te animas a empezar a practicar la escritura terapéutica? 

 

 

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