Materiales para la escritura terapéutica

Un tema tan frívolo como es “¿dónde y cómo escribir?”, y sin embargo más importante de lo que podría parecer. Los materiales para escribir son un boli y un papel si escribes a mano o tu portátil si escribes a máquina… ¿o no?

En teoría, sí, pero resulta que cuando empiezas a leer cómo lleva a la práctica cada autor su escritura, descubres que cada uno te da sus trucos o pautas, que son diferentes a las de los demás. Al final, cada uno debe encontrar los que mejor se adapten a sus gustos y necesidades. Aquí os presento mis propias conclusiones.

¿Escribir a mano o escribir a ordenador?

Esta es la principal duda que nos asalta al ponernos a escribir. ¿Mejor el método tradicional o disfrutar de las técnicas modernas?

Yo eso lo tengo muy claro: para la escritura más literaria, es decir si estoy pensando escribir una novela o un relato, me decanto sin dudarlo por el ordenador. Incluso si me apetece salir fuera de casa buscando inspiración, me llevo mi pequeño portátil de 12 pulgadas conmigo. Me resultaría muy incómodo tener que escribir en un papel o libreta y luego pasarlo todo a ordenador al llegar a casa.

Ahora bien, una cosa en la que están de acuerdo todos los autores que he leído es que para la escritura terapéutica, más intimista y menos creativa, lo mejor es utilizar el método tradicional de escribir a mano.

La primera razón es porque este tipo de escritura se practica de manera automática, sin preocuparnos de la puntuación, la ortografía, etc. Y en este caso la mente humana viaja a la velocidad de la luz. Es relativamente más sencillo captar todos estos pensamientos ultrarrápidos escribiendo a mano.

Además, parece ser que tu conexión con tu subjetividad es más fuerte cuando escribes a mano que cuando te pones delante del ordenador. Quizás porque te sientes más en contacto con los materiales, al tocar el papel, el bolígrafo… 

¡Y que conste que todo esto no lo digo yo, sino los expertos en la materia! Yo no sé si será por costumbre o porque es verdad que la naturaleza es así, pero cuando practico la escritura terapéutica, automática e intimista, escribiendo solo para mí, no me imagino de otra forma que escribiendo a mano. Y sí, también escribo de esta manera fuera de casa. Simplemente escribo en un cuaderno, que luego no paso a limpio porque son retazos que escribo solo para mí.

¿Lápiz, pluma, bolígrafo…?

Para empezar, a mí nunca me ha gustado escribir con pluma. Y no estoy pensando en una de esas plumas de ganso que había que mojar en una botella de tinta en los tiempos de Shakespeare. Me refiero a una pluma de las modernas, de las que llevan un cartucho de plástico redondo para rellenarlas. 

Hace mucho que no escribo con una de esas, pero creo recordar que las veces que las usé me daba la impresión de que no “corría” por encima del papel. Además, de vez en cuando me salían “churretones” de tinta y otras veces no salía tinta y solamente aparecía la marca de la punta de la pluma en el papel.

Y sin embargo, hay gente muy clásica que me dice que para escribir “en serio” necesita una pluma estilográfica y un cuaderno Moleskine… Como digo, es cuestión de gustos.

El tema lápiz es otro tema. El típico lápiz 2B que estábamos acostumbrados a usar en el colegio para hacer matemáticas no es el que mejor se desliza sobre el papel. Además, si escribes mucho a lápiz, se gasta la punta, tienes que pararte a afilarlo, etc. Vamos, que tampoco es mi instrumento de escritura favorito.

Para hacer bocetos sí que tengo un set de lápices de dibujar, que son los que veis en la fotografía de arriba. Si nos fijamos, la mayoría de los lápices llevan escrito un número y la letra H o B en la parte superior. La H quiere decir “hard” o “duro” en inglés, y la B “bold” o “blando”. Y el número es el grado de dureza que tiene. Es decir en la fotografía de arriba el 1H será el más duro mientras que el 6B es el más blando. 

A mí me encanta cómo se desliza el lápiz 6B, es decir el más blando que tengo, y además el ruido que hace al dibujar. Pero claro, como digo esto es para dibujar. A la hora de escribir, se llenaría toda la hoja de “polvillo” negro y además las letras se quedarían despanzurradas. 

A mí con lo que más me gusta escribir a mano es con un bolígrafo. Pero no con un bolígrafo cualquiera, sino con un Pilot Friction, de estos que se pueden borrar. Además, se pueden comprar recambios aparte. Y de color, siempre negro. Si no tengo el Pilot a mano, con que el boli sea negro y no azul, ya me conformo. ¡No me gusta nada escribir en color azul! Ya desde los tiempos de la facultad, allá por los albores de la Humanidad… manías que tiene una.

Si se trata de escribir mis “páginas matutinas” como las llama Julia Cameron, es decir mis tres páginas de escritura automática mañanera, entonces suelo usar bolis de gel de estos de brillantina que suelen vender en los bazares chinos. Así, mientras te vas despertando con el café, vas alegrando los sentidos con el “glitter”.

Además, llevo todos los rotus de gel y un par de Pilot Friction en una especie de estuche de tela que yo sospecho que su intención original era la de ser un neceser de maquillaje (lo regalaban con algo en algún momento de mi vida). Un “terapeutic art kit” en toda regla…

La elección del papel para escribir

Otra cosa que parece una frivolidad pero que resulta que hay de todo escrito sobre el tema. El tipo de papel, si es cuadriculado o liso, su tamaño, etc. también es importante. 

# Papel blanco

Para empezar, muchos autores y profesores de escritura recomiendan que el papel donde escribes sea blanco, es decir sin rayas ni cuadrículas que pudiesen distraerte a la hora de escribir. De hecho, en El gozo de escribir Natalie Goldman sugiere un ejercicio de escritura automática en una hoja de un block de dibujo de los grandes, para que nada, ni el tamaño ni la cuadrícula, te distraiga de tu escritura. Y en el curso online de Kristina Langarika que hice el año pasado (que por cierto, me encanta) esta es la primera tarea que nos encomendaba: salir a comprar un cuaderno especial para nuestra escritura, que debía tener las páginas en blanco.

# Libreta de espiral

En el curso Writing for self discovery de Nuria Pérez (otro que también me ha encantado) dentro de la plataforma Hello! Creatividad, esta nos recomienda utilizar un cuaderno de espiral, también conocido como “gusanillo”, no de estos de hojas grapadas, ya que es mucho más fácil de manejar a la hora de pasar páginas. Cosa que corroboro, porque aquí en Holanda son casi todos de los otros, y yo no estoy acostumbrada a usar los de anillas pero la verdad que son mucho más cómodos, sobre todo cuando estás escribiendo rápido y “a tu bola”.

# Tamaño y estética del cuaderno

Lo del tamaño es otra cosa a tener en cuenta. Según parece, y esto no es aplicable a la escritura sino a todo el arte en general, si compras uno muy pequeño tu mente inconsciente sentirá que no eres lo bastante bueno o lo bastante grande para emprender proyectos que no sean pequeños. 

Y si por el contrario, tienes un cuaderno grande, de los de A4, también podría parecer que tienes que escribir cosas muy “grandes” y que no te sale nada lo bastante bueno. Además, la página tamaño A4 es el doble de grande, podrías sentir que no avanzas nada cuando en realidad no es así.

En El camino del artista Julia Cameron recomienda escribir en folios sueltos, ya que se trata de escritura terapéutica matutina y al final los folios tendrás que quemarlos o romperlos, porque si te pones a pensar en la cantidad de papel que resulta de escribir 3 páginas al día durante 365 días… y así durante toda tu vida.

Yo utilizo cuadernos destinados a fines concretos, por ejemplo el de ideas para el blog, el de ideas que se me ocurren para escribir, el de notas y apuntes, etc. Para los ejercicios de escritura terapéutica uso una libreta de espiral, siguiendo la sugerencia del curso “Writing for self discovery”.

Lo de las “morning pages” o “páginas matutinas” va un poco aparte. Ahí utilizo un archivador de estos con recambio de toda la vida. Tiene 4 separadores que separan 4 semanas. Ahí voy escribiendo las páginas matutinas: 7 veces 3 páginas cada 4 semanas. Luego las saco todas y procuro leerlas una vez al mes para quedarme con lo más interesante, lo que pasa que no siempre tengo tiempo. Al final, como os digo, hay que tirarlas. 

Quizás a alguno le dé un poco de miedo el hecho de “malgastar” tanto papel. Y de hecho, esto es así. La recomendación es comprar siempre papel ecológico y reciclado (no son lo mismo). El papel ecológico no tiene por qué ser reciclado, pero está fabricado de una forma que no contamina el medio ambiente. Y el papel reciclado no utiliza fibra de celulosa de árboles nuevos así que se evita el talado innecesario de árboles. Pero en algunos casos puede ser que el papel reciclado se fabrique de forma contaminante. 

Yo creo que en caso de duda lo más importante es no contribuir al talado de árboles “obsceno”, es decir con el único fin de que nosotros tengamos nuestro ratito de “paja mental” de escritura diaria. El papel reciclado suele llevar el llamado sello “Ángel Azul”. A partir de aquí habría que investigar si además es ecológico. Ya digo que la mayoría de las empresas que fabrican papel reciclado está comprometidas con el medio ambiente, pero no todas.

Si alguien ha llegado hasta aquí después de todo el rollo, espero que disfrutes tanto como yo eligiendo tu “kit de escritura terapéutica”, con el tipo de cuaderno, lápiz o bolígrafo que más se ajuste a ti. ¡Y a disfrutar de la escritura!

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Una respuestahasta ahora.

  1. Ingrid dice:

    Suena muy interesante! Yo siempre he querido escirbir un diario pero por mil excusas no lo había hecho y justo comencé hace más o menos un mes y me ha encantado el ejercicio. Lo inicié solo para hacer catarsis porque mi cabeza estaba llena de cosas pero ahora leyendo lo que escribes, me dará mucho gusto seguir tus consejos. Mil gracias.

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