Los problemas de una hormiga

Esta historia me la contó un señor que creía que me quería (o eso decía) y al que yo también creía que quería, aunque en el fondo los dos sabíamos que en realidad esto no era amor, era otra cosa que no sabíamos cómo nombrar.

Supuestamente es una fábula o cuento tradicional turco. Teniendo en cuenta que probablemente él no haya contado la historia al pie de la letra, y que probablemente yo tampoco le haya entendido del todo bien, quizás resulte que la historia original ni siquiera se parezca a la que yo voy a contar aquí. Como tampoco hablo turco, no puedo googlearla. Así que allá va tal y como yo la interpreto.

Una vez, una hormiga se encontró con un elefante en la selva. La hormiga parecía preocupada y el elefante preguntó qué le pasaba. La hormiga le dijo: “Brother, tengo muchos problemas. Y estos son muy grandes. Más grandes que el mundo entero.” (lo de “brother” es literal… la historia me la contó un señor un turco).

El elefante se quedó perplejo. ¿Cómo podía tener un animal tan pequeño problemas tan grandes?

Eso no era posible.

-Pero, ¿no ves que el mundo es muy grande y tú muy pequeña? Tus problemas no pueden ser tan grandes que tú misma.

-Tu piensas que como tú eres grande, tus problemas tienen que tener tamaño de elefante, mientras que yo al ser una hormiga solo puedo tener problemas pequeños como yo -Le replicó la hormiga -Pues no es así. Para uno mismo, sus propios problemas son importantes, y pueden llegar a ser más grandes que el mundo.

Me quedé pensando en la historia, y al día siguiente le dije a mi amigo que había algo que no acababa de captar. ¿Quién era yo y quién era él en la historia? ¿Era yo la hormiga y él el elefante o viceversa? Y su respuesta me dejó más pensativa todavía: “Somos los dos la hormiga, por supuesto”.

Que nada ni nadie nos haga pensar que por ser pequeños, nuestros problemas no son tan importantes.

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